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Trabajo de energía y meditación
Que es meditar?
Meditar es el camino directo al espíritu. Lo que no significa soltar la materia sino unir
Cielo y Tierra.
Es la mejor forma para lograr ampliar la conciencia y evolucionar rápidamente con el uso
consiente de la voluntad y el amor-devoción.
La meditación es SER, es dejar el yo y tomar el soy,
no para abandonar el yo sino para dejarlo en manos del soy; entonces el Yo soy
toma un sentido total, se traslada la conciencia del yo inferior al Yo
Superior y así, se espiritualiza la materia y se materializa el espíritu.
Meditando logramos centrarnos, sentirnos completos, felices, vibrantes de energía y
plenos. Sumamos conciencia y nos expandemos, resignificamos nuestra vida y le damos
sentido a cada experiencia que jugamos. Experimentamos nuestro espíritu y la certeza de
nuestra naturaleza eterna. Así, nos amamos y nos sanamos y ese amor se expande a todo
cuanto miramos y tocamos, vivimos lo mágico.
Nos unimos a Dios y gozamos en él.
Pero hay una diferencia muy grande entre "haberlo leído y haberlo vivido", y en
ese sentido la meditación es para los valientes que no temen entregarse a la aventura de
vivir el Espíritu. Y vivir el espíritu significa experimentar y tomar las riendas de la
propia evolución sumando todas las herramientas posibles que me conduzcan a la mejor
manifestación de mi espíritu en esta encarnación.
Existen variadas técnicas de meditación, tan variadas como somos nosotros. Y en ese
sentido hay técnicas de meditación para cada estado mental, emocional o físico, y para
cada tipo de personalidad. Podemos encontrar fácilmente nuestra mejor técnica hasta que
"el Todo Uno" se muestra y ya conocemos el principio del camino.
A partir de allí y progresivamente, todo en nuestra vida se transforma en meditación y
un estado de paz interior se encuentra siempre dentro de nosotros revelándonos nuevos
estados de conciencia constantemente, abriendo nuestras fronteras y despertando nuevos
dones.
Así, en comunión con nuestro espíritu, en una espiral de evolución de la conciencia
personal y atenta a las necesidades del alma, vamos cumpliendo la misión que tenemos para
esta encarnación y avanzamos en el camino de retorno.
Aprende a meditar, encontrándote y sintiéndote felíz.
La práctica frecuente de la meditación nos ayuda a comprender que la felicidad es un
estado mental y por lo tanto su origen está en nuestra propia mente y no en objetos
externos.
Nos ayuda a cultivar estados mentales que nos proporcionan felicidad y tranquilidad hasta
en las circunstancias más adversas.
El adiestramiento en la meditación acerca nuestra mente a la sabiduría, por lo tanto de
manera natural haremos acciones virtuosas que no solo nos beneficiarán a nosotros mismos,
sino también a quienes nos rodean; de esta forma con la sabiduría que se obtiene de la
meditación nos abstendremos de cometer acciones perjudiciales y así evitaremos todos
nuestros problemas y sufrimientos.
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